jueves, 4 de febrero de 2010

Aburridos aplausos

Los abrazos rotos
Pedro Almodóvar, 2009

La verdad verdad escribo estas líneas porque debería tener algo que decir sobre esta película, por tratarse de una película de Almodóvar. Pero no se me ocurre nada. Serio.

Es como si desde La mala educación Almodóvar ya no fuera capaz de impresionar a nadie. Ni por bueno ni por malo. Es una marca registrada y ya está. Pero interés sumo no me parece que tenga mucho de aquí en más. Por supuesto, no lo digo con soberbia sino con tristeza, porque, claro, el manchego es buenísimo, pero ya aburre. Y porque, claro, un genio tendrá una o dos cosas importantes que decir, y cuando ya las ha dicho no le queda más que repetirse y repetirse. Porque sí, eso es Almodóvar, un genio al que por genio le sobrarán muchas películas. Y mientras más le sobren mejor, creo: va y le sale otra joya de las que es capaz y vea usted lo equivocados que estábamos.

Y Penélope… se hablará de Penélope Cruz. De lo bella, de lo deslumbrante, de lo buena actriz que ya no necesita demostrar que es. Lo mismo de siempre. Aplausos para Penélope.

La verdad verdad éstas son cosas requetesabidas. Y mejor no las digo, porque como dije al principio no tengo nada que decir. No se me ocurre nada. Serio.

OSCAR LACLAU

2 comentarios:

  1. Hombre Oscar,

    Yo en cambio pienso que Almodóvar reflexiona por primera vez sobre el cine en Los Abrazos rotos. Sé que no tiene la altura de otras historias, pero también es cierto que es mejor que Volver. Creo que se trata de una película no de aprendizaje, sino todo lo contrario: de síntesis. Lo es por eso, porque el tema es el cine, porque la historiecita de amor es una excusa para hablar del amor al cine. Ahora, es cierto: esperemos que sea un borrador de otra cosa.

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  2. Pablo,

    Esta no necesariamente es la primera película donde Almodóvar reflexiona sobre el cine. Como todos los grandes maestros, las pelis de Almodóvar pueden ser vistas, efectivamente, como una sucesión de guiños a la historia del cine y como una lección de narración cinematográfica. Siendo así las cosas, no se puede decir que esta sea la primera obra donde el manchego exprese "el amor al cine". Lo anterior y lo que seguirá es evidencia de la misma constatación.

    Y por supuesto, ojalá Los abrazos sean un borrador... el borrador de la síntesis de la que hablás.

    Espero que en esto me apoye Laclau.

    ***

    Además, Camilo, ¿de dónde sacaste a este tipo?

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